12.12.2011

Celtas o Kelts


Mood: Optimistic
Book: Enciclopedia de los Símbolos
Music: Rammstein




CELTAS

Celta, o Ketl, procede de Keltoi, la palabra griega desde al menos el siglo seis a.C., para los pueblos paganos que se extendían por Europa y la Península Ibérica. En latín se convirtió en Celtœ. Extendiéndose por el Canal de la Mancha y el Mar Irlandés, estos pueblos se asentaron en las islas británicas. Los Celtas tenían una organización religiosa y social de estructura rígida, donde la religiosa era administrada por su sacerdocio, los druidas.

Básicamente, los celtas eran granjeros y ganaderos. También eran grandes cazadores y disfrutaban del combate físico. Robaban el ganado de otros y peleaban a la más ligera provocación. Entre otros presentes, ofrecían a los dioses que veneraban las cabezas de los enemigos de los celtas. En efecto, eran cazadores de cabezas. Junto con las deidades que veneraban, los celtas también reconocían una lista completa de espíritus menores, demonios y criaturas fabulosas. Creían que algunos de ellos podían cambiar de forma a voluntad. Aunque no construían templos formales, los celtas tenían santuarios que se definían con claridad, a menudo utilizando características naturales de la tierra, como colinas, valles, manantiales y bosquecillos.

Los celtas vivían en tribus y era la tribu individual a la que se juraba lealtad. No tenían lenguaje escrito, sin embargo influyeron en el arte de Inglaterra, en especial el de Irlanda. Los monjes irlandeses medievales escribieron de los celtas con mayor exactitud que los griegos y romanos clásicos y su herencia perdura en Irlanda.

Los celtas llevaron el conocimiento del hierro a Europa Occidental y ayudaron a diseminar ese conocimiento, inventando rejas de arado, guadañas e incluso máquinas cosechadoras primitivas. Fueron los primeros en poner bordes de hierro en las ruedas de sus carretas y carros de combate. Aunque nunca desarrollaron un lenguaje escrito y no construyeron grandes ciudades, los celtas dejaron un legado que incluye obras de arte en piedra, bronce, alfarería, oro y metales preciosos.

*Cruz de San Magnus
La cruz de San Magnus es un diseño celta que se encuentra tallado en la mampostería bajo la ventana de la catedral de San Magnus, en las Islas Órcadas, Escocia. La construcción de la catedral empezó en 1137 d.C., por el conde Rognvald Brusison.


*Nudos Celtas
Los nudos celtas, como imitación de sestearía, trenzado y tejido, se empleaban para decoración en piedra, madera y en joyería. Algunas obras exquisitas de nudos se pueden ver en las atesoradas obras maestras de Irlanda, como el cáliz Ardagh de plata con bordes de oro y el broche Tara. Más adelante, sacerdotes cristianos también adoptaron este trabajo de nudos en los manuscritos que escribían. Por ejemplo, en estos últimos, el complejo entrelazado a menudo se empleaba para las letras iniciales y en otras partes a veces incorporando figuras de humanos, animales, y reptiles. Aunque se pueden encontrar bordes y paneles con entrelazado similar en el arte de toa el área del Mediterráneo, los de las escuela de los pictos del arte céltico parecen ser los más elaborados.


*Hombre Verde
También conocido como Jack de lo Verde, Robin de los bosques y como la máscara de follaje (por su composición), el Hombre Verde era una representación del dios de la Antigua Religión, en su aspecto de Dios de la Naturaleza. Para este periodo, los cuernos o astas del dios de la cacería habían dejado su lugar a las ramas y hojas de la naturaleza.


*Trébol de cuatro hojas.
Como son tan raros, se cree que encontrar un trébol de cuatro hojas es tener buena suerte (y llevarlo con uno es retener esa suerte). Se dice que las cuatro hojas representan amor, salid, riqueza y fama.


*Mandrágora
La raíz de mandrágora (Atropa Mandragora) crece naturalmente con la forma de un ser humano. Por esta razón, en un tiempo se creía que tenía grandes propiedades mágicas y lograba un precio elevado cuando e vendía. Entre más pareciera un ser humano, más alto el precio que se podía obtener. Por esta razón muchos magos no eran reacios a modificar la planta mientras crecía. Encontraban una mandrágora joven y con cuidado la extraían. Al examinarla, cortaban pequeños pedazos par hacerla parecer más humana, incluso tallando en ella una cara si era necesario. Entonces la volvían a poner en la tierra y la dejaban crecer por otro mes, más o menos. De nuevo la extraían con cuidado y la examinaban. Y de nuevo la podían modificar antes de ponerla de vuelta. Para el momento en que la mandrágora estaba totalmente madura, al sacarla de la tierra, parecía que había crecido naturalmente como un ser humano, y así se podía vender por un precio muy alto.


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